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El Dr. Michael Johnson reflexiona sobre su entusiasmo por la vacuna

Dr. Michael JohnsonConocido cariñosamente como el “León de Zion”, el reverendo Leon Sullivan se habría sentido orgulloso de lo que estaba sucediendo en la Iglesia Bautista Zion, donde fue pastor durante casi 60 años antes de su muerte en 2001.

Seguramente le hace muy bien a su alma ver que las personas hacen fila para recibir una vacuna que puede salvarles la vida y salvar la vida de otros y ayudar a frenar una pandemia que ha detenido al mundo.

“El entusiasmo de la iglesia y de la comunidad refuta la idea de que las personas negras no quieren recibir la vacuna (contra el COVID)”, sostiene el Dr. Michael D. Johnson, director médico de Miriam Clinics, cuyo personal ayudó a administrar las vacunas.

“Esto es lo opuesto a lo que se escucha en los medios de comunicación”, continúa. “Las personas desean ayudar y sienten que están siendo útiles para la comunidad y para el mundo al vacunarse, y depositan su confianza en las personas que conocen”.

Una confiable fuente de esperanza y promesa

Como parte de la comunidad del área de Tioga de Filadelfia, la Iglesia Bautista Zion ha servido como una luz de esperanza, como un lugar de paz y seguridad durante décadas.

Su pastor más ilustre y conocido fue el Rev. Sullivan, quien también fundó allí el Centro de Oportunidades de Industrialización (OIC), un programa de capacitación laboral que desde entonces se ha replicado en varios otros países.

“En una comunidad como esta”, dice el Dr. Johnson, “las personas confían en las personas de color, especialmente en un hombre como el reverendo Sullivan, cuyo legado se extiende por toda esta iglesia y por toda Filadelfia”.